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CUENTOS DE PRINCESAS

Desde un rincón del alma

Dejar de pensar

Dejar de pensar

Recuerdo ese rincón en el que me cobijaba cuando algo no andaba bien, o cuando no queria pensar si estaba bien o mal lo que sucedía…

Ahora es imposible retornar a el, pero puedo tratar de reproducirlo, con un poco de la misma música, del  mismo olor, la misma penumbra… o con un poco de imaginación. Eso me bastará esta noche, un poco de imaginación… para sentirme cobijada de nuevo.

No me pregunten que pasa, qué está mal, qué necesito. Tengo esas respuestas guardadas hace años en mí. Pero hoy no puedo contestar.  Hoy solo quiero que las horas pasen, que los días pasen y sean ellos los que me vayan diciendo una a una las cosas en las que me equivoqué. Mostrándome lo que no quise ver antes… Y lo que necesito ver de ahora en más… para no volver a perderme.  

No hablaré del dolor, pero no porque duela mucho, sino para no enturbiarlo, para no volverlo cursi al pobre…

Solo quería decir que extraño los momentos en que me escondía del mundo, y dejaba, por unos instantes… de pensar dónde fallé, cómo fallé… porqué no entendí cuando me dijeron las cosas más duras del mundo!? Porque eran ciertas! Acá las intenciones siempre las tuve yo… nadie más…

Ahora por favor, no me pregunten… solo quiero reconstruir imaginariamente aquel lugar, en donde podía dejar de pensar….

 

 

Escuchando: “Estradas da Vida”

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Sigo aquí

Sigo aquí

Sigo aquí... tratando de avanzar cada día hacia rumbos distintos... Segura de que Dios sabe lo que hace, segura de saber lo que hago... y avanzando, solo eso... avanzando...volando... desplegando alas...y volando...

Escuchando: el latído de mi corazón...

La rabia...

La rabia...

Todos sentimos rabia alguna vez. Pero eso no significa que estamos haciendo algo errado. Por el contrario, ella nos indica que ha llegado la hora de comprender que las cosas son como son y no sirve de nada querer que sean diferentes. Significa que necesitamos aceptar nuestros propios límites, ser pacientes con nosotros mismos y darnos tiempo para aprender como llegar a donde queremos.

Ahora, sentir rabia no está errado, pero tampoco es bueno. Nos hace mal. Nos hace infelices. En cambio el amor es algo bueno, nos da alegría y una inmensa sensación de bienestar y no hablo del amor romántico solamente, sino del amor en general.

Cuando sentimos odio o rabia es bueno que nos preguntemos: ¿Qué es lo que quiero YO ahora, sentirme mal o ser feliz?... La respuesta normal sería: QUIERO SER FELIZ… Entonces eso quiere decir que nuestra alma nos está enseñando que para llegar a eso necesitamos escoger LA FELICIDAD y dejar de lado el mal humor, la tristeza, el odio, la rabia, el rencor, etc.…

Hay algo que aprendí en estos días, en los cuales decidí ser feliz. Aprendí que cuando las cosas o las personas no hacen lo que queremos, no se comportan como nosotros creemos que deberían hacerlo, muchas veces sentimos rabia. Y eso nos hace mal, nos deja tristes, angustiados, con sentimientos de derrota. Pero estar con rabia solo nos va quitar la paz  y no va cambiar nada. A pesar de nuestra rabia (algunas veces causa de la impotencia), las personas y las cosas continuarán exactamente igual, nuestra rabia no cambiará nada.

La vida es como un juego, cada uno escoge como vivirla, si decidimos estar siempre amargados y buscar el camino de la tristeza,  el mal humor,  la rabia y el dolor… nunca sabremos de lo que nos estamos perdiendo… VIVIR!!!

 

 

Escuchando: Taking Chances – Celine Dion

Doy Gracias

Doy Gracias

Por tenerte cerca

Por mi hijo que me ancla a la vida

Por las Santa Ritas que florecieron a granel

Por las alegrías del jardín que se empecinan en seguir vivas

Por mi madre que me guía hasta el puerto mas seguro… siempre

Por los amigos que tengo, aunque la mayoría estén lejos

Por la hamaca que tanto quise comprar y que ahora acurruca mis siestas

Por lo fácil que se volvió todo… y con todas sus dificultades

Por mis libros queridos que llenan mi biblioteca hasta el techo

Por la vida que se empeña en seguir adelante

Por haber vuelto a mis raíces del alma

Por estar aquí, escribiendo…

Por todo lo que tuve y perdí

Por lo que gané!

Por vos… por mi… y por todo lo que se viene…

Por una queja menos

Por el amor que crece

Solo quería dar gracias por un día más…

 

Escuchando: Las campanillas de viento del zaguán…

I need

I need

I need to move

I need to wake up

I need to change

I need to shake up

I need to speak out

Something´s got to break up

I´ve been asleep

and I need to wake up

NOW!!!

  Escuchando: I need to wake up – Melissa Etheridge

 

Mi lugar

Mi lugar

Esta Navidad...

Esta Navidad...

Llega la Navidad… y todo debería parecerme más blanco, más puro.

Pero aquí no hay nieve, y no puedo inventarme un color que aún no puedo ver.

Las cosas no están tan negras como cuando escribí mi último artículo, pero tampoco veo el color blanco que uno normalmente ve cuando todo va bien desde dentro.

Como nunca supe de grises, porque no supe diferenciar jamás esas medias tintas…para mi las cosas se vuelven o blancas o negras…

Hoy sin embargo, puedo decir que me siento gris… que estoy aprendiendo a reconocer ese color. ¡Es que antes nunca lo había visto! No se si es una buena señal, recién estoy tratando de aclarar mi mente.

GRIS… ni blanco ni negro, una tonalidad tan nueva para mi que me confunde y me deja sin palabras para expresar como me siento. Quizás más adelante, cuando me acostumbre a él o cuando sepa bien si es bueno o malo podré definir mis sentimientos…

Estoy recuperando todo lo que perdí, y a veces siento que no estoy, en realidad, recuperando nada, que es algo a medias, que no es real…

Es tiempo de Navidad… y uno se pregunta: ¿y ahora? Ya pasó un año y se viene otro. ¿Será mejor? ¿O será como todos los años?... momentos… solo momentos… nada mas que eso. Días negros, días blancos… o días como este, grises.

¿Cambiará algo con el año nuevo? ¡Yo quiero creer que Papa Noel existe! Que me traerá un hermoso regalo, el amor que anhelo, la felicidad que a veces se me escapa de las manos como el aceite… ¡Ese amor que ves en las películas! Besos, abrazos, palabras hermosas… risas… peleas, pero luego más risas. Creo que veo muchas películas y eso me saca de la realidad.

Pero cuando recibo tantos comentarios de USTEDES, los que me escriben al blog, me doy cuenta que no estoy sola en esto, que muchas personas, de todas partes del mundo, desconocidas a la vista, pero tan conocidas en el corazón, compartimos los mismo sentimientos, el mismo abandono, la misma soledad, las mismas necesidades, la misma desesperación, que a veces nos sorprende y nos abarca por completo adueñándose de nuestros momentos.

HOY les dedico este artículo a todos ustedes, cosmonautas… que están como yo, buscando un horizonte, tratando de anclarse en algún puerto seguro, de secar lágrimas a escondidas… llorando bajito, para que nadie nos escuche, pidiendo, rezando que estas sean las últimas lágrimas, el último miedo…

Volvámonos niños por un momento y escribamos en nuestros corazones una carta a Papa Noel, y pidámosle que nos traiga esa paz que tanta falta nos hace, eso que tanto anhelamos, ya sea recuperar algo perdido o recuperarnos nosotros de esa pérdida y que el nuevo año nos sorprenda con algo mejor, con ese amor que tanto queremos, que nos borre las lágrimas, que se esfumen los miedos… que podamos por fin, respirar sin que duela…

Desde mi corazón yo hago mi propio pedido, me vuelvo una niña hoy y pido y pido!!! ¡Quién sabe! Talvez se cumple, y sino, me buscaré un río por donde pueda navegar hacia otro puerto… uno seguro, uno que me reciba con el corazón ENORME y donde las lágrimas y los miedos se queden debajo del agua… por siempre… amén…

 

Escuchando: River – Sarah McLachlan (Wintersongs)

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Prestando atencion

Prestando atencion

Esta vez voy a prestar atención a todo lo que antes no dí importancia.

No se me escapará un color, un aroma, una textura...

No habrá paisaje que no divise y grabe en mi minúscula memoria. No habrá palabra que se quede sin decir. Ni canción que se quede sin ser oída.

Ni la imagen de una mínima flor en un vaso de agua pasará desapercibida para mi esta vez....

Porque esta vez, voy a prestar atención....

Desde el mismo lugar

Desde  el mismo lugar

Te miro desde la ventana…

Te miro y te busco desde donde siempre lo hice.

Te espero en el mismo umbral.

Te busco en las flores del jarrón, en los árboles que se ven a lo lejos.

Te encuentro en cada sabor de fruta roja, en cada bocanada de aire de invierno, pero luego te desvaneces… igual que las nubes que vienen del norte, igual que las ráfagas de frío que llegan del sur.

 

Sigues en mi, como el primer día… como el último. Sigues aquí como el atardecer que nunca vimos juntos, como la noche que nos visitamos en sueños, como las estrellas que contamos por separado… pero que están, como tú… Invencible, incontrolable, destellante, invisible… tan invisible que casi puedo tocarte… casi….

 

Foto: Cortesía de mi amiga Lainey Dyer – Desde Oregon

Escuchando: Falling Slowly – Soundtrack de la película “Once” …gracias a ti…

Otra vez...

Otra vez...

Otra vez vuelvo al rincón de los miedos. Al de todas las preguntas sin respuestas.

Irremediablemente se mezclan las angustias antiguas con las vigentes. Y es que cuando me veo encorvada así… con promesas rotas colgando de mi mano, me pregunto una y otra vez si lo de HOY es fruto del ayer. Si los errores o caídas de antes no me enseñaron nada… me lo pregunto doblada sobre mis propias culpas, en este rincón en que me reconozco de horas antiguas.

¿Cuantas veces estuve en esta misma posición? Se me vienen como flashes a la mente las mil y una veces que me vi desnuda ante la vida, con los ojos llenitos de lágrimas de sal.

¿Cuantas veces me prometí que esta vez no perdería las señales? Que me daría cuenta a tiempo…

¿Me pasa solamente a mí? ¿O es que a todos nos pasa?

¿Será que todo en mi vida serán pérdidas?

El problema es que con cada una de ellas me voy endureciendo… voy creando una coraza intraspasable, una lámina de hierro que me va convirtiendo en alguien que no quiero ser.

Entonces ahí viene alguien y lucha, pelea, arremete, y tumba esas murallas, penetra en la coraza, la despedaza. Y de allí dentro emerge la confianza de nuevo, emerge la esperanza, las ganas, los sueños…. ¡Y yo peleo! Con todas mis fuerzas, porque siento, presiento que a la larga terminaré en este mismo rincón, empezando como las hormigas, a construirme un muro nuevo, una coraza nueva.

Pero antes que eso suceda ya confié, ya me entregué…

Entonces quedo de nuevo desnuda, sin nada, sin caminos, sin un aliento que me ayude a tomar un  rumbo.

Hoy comienza todo el trabajo otra vez… otra vez tengo que inventarme mil maneras de aguantar este frío, esta desnudez… estas lágrimas que me dejan convertida “OTRA VEZ”, en una estatua de sal…

Desde este rincón, escribo a la nada… me lavo las heridas con la poca fe que me queda… Otra vez…

 

 

Escuchando: Waiting in vain - Annie Lennox

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Alas Rotas

Alas Rotas  
Mis alas se cerraron, mi piel no encuentra abrigo y solo puedo esconder mi rostro para no mostrar esta amarga desilusión, este encuentro horroroso con la realidad. Este golpe bajo a mis ilusiones, a las promesas que me hiciste y que resultaron falsas. No me pidas ahora que sonría, que muestre mi otro rostro… ya no está, lo destruiste todo, junto con toda la otra destrucción que provocaste en mi… Estoy en el ojo de la tormenta, no se que será de mi cuando todo mi dolor se vea expuesto… solo no me pidas nada… ya no puedes, ya no tienes derecho. Solo me queda decirte que con todo lo que te llevaste, te llevaste mi confianza, la poca que quedaba… no me pidas nada, ya no… ya no… Déjame aquí tranquila, déjame esperar el final…   
  
Escuchando: Mis lágrimas - Hany Kauan        

Verdades que solo se cuentan en madrugadas como esta...

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